Iglesia en Miami en el centro de polémica en Venezuela

La nueva Iglesia Católica Reformada Venezolana, cuya creación anunciada esta semana generó una dura respuesta por parte del episcopado venezolano, está inspirada entre otros modelos por la Iglesia Católica Apostólica, cuya sede principal se encuentra a escasas millas del downtown de Miami.
A la nueva iglesia, que este domingo ordenará a sus primeros obispos venezolanos en la localidad de Ciudad Ojeda, en el estado de Zulia, se le acusa de recibir financiamiento del gobierno del presidente Chávez y de repre sentar un intento de desacreditar a la Iglesia Católica tradicional.
Según sus líderes, el movimiento reformista busca un establecer una institución ‘‘inclusiva, participativa y con un fuerte espíritu bolivariano que reconoce que Jesucristo, como Señor de la Historia, está presente en el proceso revolucionario que está suscitándose en Venezuela''.
"Estamos aprendiendo a mirar a las clases bajas como lo hace Hugo Chávez, quien se preocupó por atender sus necesidades. Estamos luchando contra la explotación y el imperio estadounidense'', declaró a la prensa vene- zolana Leonardo Marín Saavedra, obispo de la Iglesia Anglicana Latinoamericana, que reside en Canadá y quien acudió especialmente a Venezuela para la ceremonia.
"Apoyamos completamente el proyecto socialista que lidera Chávez'', dijo en una entrevista Enrique Albornoz, obispo electo que será "consagrado'' el próximo domingo.
El ex sacerdote católico de origen asiático Jon Jen Siu García, electo obispo coadjutor o asistente, dijo por su parte que su misión es "liberar la gente de los valores capitalistas''.
La orientación prochavista del movimiento generó ayer una fuerte reacción de la jerarquía católica.
"Es una iglesia paralela que ha creado Chávez, usando sacerdotes católicos de mala conducta, que tienen problemas con su ministerio y que están siendo pagados'', dijo a El Nuevo Herald el vicepresidente de la Confe- rencia Episcopal Venezolana (CEV) y arzobispo de Coro, monseñor Roberto Lückert.
Lückert aseguró que la iglesia fue financiada en parte con fondos provenientes de la petrolera estatal PDVSA y que, entre los fundadores, se encuentran obispos que han llegado desde Miami y de otros países lati- noamericanos como Perú, México y Costa Rica.
"Esta iglesia viene forrada con la plata del chavismo'', denunció el sacerdote José Palmar, que hasta hace poco fue un activo defensor del presidente Chávez y que ahora critica duramente a su administración.
El arzobispo Lückert fustigó también el pasado ‘‘escandaloso'' de los sacerdotes venezolanos que serán consagrados como los nuevos obispos de la iglesia católica reformada.
Jon Jen Siu García, aseguró el prelado, "vivía escandalosamente con una mujer'', con la cual tiene un hijo. Ade- más, dijo, fue capellán castrense en el destacamento de la Guardia Nacional en la ciudad de Cabimas, en el sureste del estado Zulia.
En cuanto a Enrique Albornoz, Lückert afirmó que "optó por casarse hace tiempo y había dejado el ministerio''.
Los intentos de establecer una iglesia paralela con fines políticos en Venezuela no son nuevos.
A mediados de la década de 1940, varios dirigentes gubernamentales declarados anticlericales intentaron fundar una iglesia católica apostólica venezolana, utilizando un falso obispo que fue ordenado con documentos falsificados.
El arzobispo Lückert advirtió al presidente Chávez de que la creación de este movimiento "es un terrible error político'' que puede tener un costo electoral. ‘‘A Fidel Castro jamás se le ocurrió hacer semejante barbaridad'', declaró.
Aunque la nueva iglesia reformada adoptó muchos de los símbolos y ritos católicos como la ornamenta, los sacramentos, y los llamados credos canónicos, incorporó normativas que se apartan de la doctrina católica tradicional.
Entre las novedades, los reformados plantean que "la condición homo o bisexual no es pecado en sí'', que el divorcio debe ser permitido y que los sacerdotes pueden contraer matrimonio.
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