Es absolutamente evidente que el gobierno está decidido a llegar hasta el final, en el menor tiempo posible y sin ninguna contemplación. Si después de lo sucedido en Sucre y en el Congreso el gobierno habla de "diálogo", es que estamos, sencillamente, ante un acto de impostura.
La mejor demostración de la mala fe gubernamental es que, con la mayor naturalidad del mundo, se hable de la aprobación de una "nueva Constitución", ¡que ni siquiera se ha leído y menos discutido! Obviamente, mientras más sectores comienzan a asumir que esa "Constitución" existe y la aceptan como una realidad, ¡mejor para el gobierno!