Hugo Chávez en Venezuela y Vadimir Putin en Rusia coinciden en la voluntad de permanecer en el poder más allá del periodo previsto por las leyes. El referéndum que hoy tiene lugar en el país latinoamericano determinará no sólo el continuismo presidencial de Chávez; mudará la faz de este país con un capitalismo de Estado que presume ser, al mismo tiempo anti-imperialista. Putin, por su parte, pretende obtener mayoría absoluta en el Parlamento (Duma) ruso a través de su partido Rusia Unida. En ambos casos se recoge la evidencia de que el apetito por el poder es la droga más efectiva que la farmacología maquiavélica ofrece.