Mucho tiempo han necesitado los gobiernos de nuestra región para darse cuenta de los propósitos injerencistas de Chávez. Apartando Bolivia, Ecuador y Nicaragua que ya han caído en la red, los tentáculos del chavismo se introducen sigilosamente en otros países. En nuestra vecina Colombia, en Perú, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y hasta en Brasil funcionan quintas columnas de la “revolución bolivariana”. Lo mismo en Centro América y en México. Hasta en los Estados Unidos el petro-imperialismo de Chávez está creando células de simpatizantes.