Un ex ministro de Defensa boliviano que vive en Pinecrest fue acusado en una demanda federal de ''crímenes contra la humanidad'' por la muerte de 67 personas, entre ellas niños, durante los sangrientos enfrentamientos laborales ocurridos hace cuatro años en Bolivia.
El ex funcionario, Carlos Sánchez Berzaín, dice que recibe de buena gana la demanda --que alega que permitió a las fuerzas de seguridad masacrar a civiles durante las protestas-- como una forma de ``exponer la verdad''.
Sánchez Berzaín culpa de las muertes al presidente Evo Morales, que estaba entre los cocaleros y sindicalistas que ayudaron a encabezar las protestas hace cuatro años. Fue una rebelión ''inspirada por la ideología cubana'' y financiada por el gobierno de Venezuela, expresó Sánchez Berzaín.